lunes, 10 de abril de 2023

MARÍA

 MARÍA


introducción

A mí siempre me ha gustado María. Cuando éramos jóvenes nunca se lo dije, ni siquiera una vez que bailó conmigo en un guateque, porque era muy tímido. Además, según tenía entendido, a ella le gustaba Jaime. A su vez, a Jaime le gustaba Teresa, y esta amaba a Rodrigo. Total, que aquello era un lío y al final María acabó casándose con Manolo, que supongo sería menos tímido que yo. Y yo terminé casándome con Margarita, que de tímida no tenía un pelo.

nudo

El caso es que a pesar de todos aquellos enlaces, el único amor de mi vida, desde que la vi por primera vez, en aquel el verano del 68 y hasta nuestros días, es María.

Una calurosa mañana del verano pasado, estaba esperando el autobús para ir al centro, cuando en la paraba observé a una señora que me recordó a María; fue sólo una intuición, pues hacía muchísimos años que no la veía. Le pregunté si era ella y me respondió que sí. Yo le dije quién era y en eso llegó el autobús. Nos pudimos sentar uno al lado del otro y durante el viaje nos fuimos contando algo de nuestras vidas.

Me dijo que al final había estudiado medicina, que ya se había jubilado, que estaba separada, que tenía dos hijos que y cuatro nietos, y que ahora vivía sola en la casa que fuera de sus padres, que ya habían fallecido. Yo le dije que me había divorciado, que tenía una hija y dos nietos y que también vivía solo. Además, como ya había perdido la timidez de antaño, le dije que ella había sido el amor platónico de toda mi vida y que le iba a regalar un libro, escrito por mí en verso y prosa, que narraba mi gran pasión por ella. Le recite uno de los poemas contenido en dicho libro, titulado “MARÍA ES MI AMOR”; que dice así: Por la calle al sol / mi amor es quien viene. / Negros son sus ojos, / pelo negro tiene. // Por la calle al sol / mi amor ya pasó: / pasó la alegría / que jamás volvió. // Y en la calle estoy / del mismo lugar / por si alguna vez / volviera a pasar.

Ella se quedó impresionada y me dijo:

-Después de tanto esperar no me has visto llegar por esa calle de nuestra adolescencia, pero me has encontrado en la parada del autobús; y mi pelo ya no es ni tan negro ni tan largo como tú lo recuerdas.

Yo le dije que eso no tenía la menor importancia, que seguía queriéndola como siempre la había querido y que estaba encantado de poder decirle lo que no le dije entonces.

desenlace

Al final casi vivimos juntos, pues estoy más en su casa que en la mía. Ella es más prosaica y no me escribe versos de amor, pero me muestra su cariño con un estrecho control. Basta que me vaya a mi casa uno o dos días, y ya me está llamando mañana, tarde y noche para ver por dónde ando y qué hago. Cuando estamos juntos nos damos besos y nos hacemos caricias. Además, como soy hipocondríaco, me viene muy bien que mi gran amor sea médico y me tenga controlado. A lo mejor hasta terminamos casándonos.


Hechizo

 

HECHIZO


¡Cómo me gusta mirarte

pues tu rostro me fascina!

Es el seguro el estandarte

de un sueño que no termina.


Miro lo que siempre vi

y hace tanto que no veo:

la viva imagen de ti

que solo en sueños recreo.


Todos llaman espejismo

a mi visión tan amada,

sumergida en el abismo

de tanta noche estrellada.


Pero hay hechizos fatales

que devuelven a los ojos

el amor y los lugares

de quien camina entre abrojos.


lunes, 19 de diciembre de 2022

Sucedáneo


Mi vida es un sucedáneo.

Lo genuino es la canción

que vaga por los aires del encanto,

por las calles del mundo perdido,

por la casa y por el patio

de los juegos de la infancia;

la que aviva la magia sublime del amor

y el placer inconmensurable

de los besos que aún no llegaron a ser,

pero viven,

laten y palpitan en el joven corazón

al que pretende engañar el espejo.


miércoles, 9 de noviembre de 2022

UNA HISTORIA DE AMOR

 

¿A qué hora sales, Pitonisa?,

para ir al bar de al lado,

¡pues mi novio me ha dejado

por Paquita, la poetisa!


Falló la tal predicción

de que mío siempre sería,

de que siempre me amaría

ciego de loca pasión.


Pero en el fondo me alegro

y proclamo sin recato

que eres tú mi pitonisa,

en vez de ese mojigato

que suspira encandilado

por un verso mal rimado

de una pésima poetisa.


¡Es a ti a quien yo prefiero,

y aunque hacer la carta astral

se te da bastante mal,

por tu amor suspiro y muero!

lunes, 24 de octubre de 2022

AMOR PLATÓNICO

 

Estamos Pedro y yo en el velatorio en donde también se encuentra José, de cuerpo presente; velado por su esposa, Maruja; y por Luisa, su hija.

De José sé que de joven fue jipi, que fumaba porros y que estuvo en la India y en el Nepal; después se reconvirtió, aprobó una oposición y estuvo cuarenta años trabajando como funcionario de Correos. Se jubiló hace tres años y se convirtió en un alcohólico incorregible, hasta el punto de hacerle la vida imposible a Maruja. De hecho, ella misma me contó, hace un mes, cuando la encontré en el supermercado, que estaba tramitando el divorcio.

A pesar de semejante historial, Pedro lo considera un ser destacado y me pide encarecidamente, ya que soy un gran escritor, que escriba una novela sobre la vida del difunto. Creo que es mi deber acceder a los deseos de un amigo que nunca me falló en mis momentos difíciles, pero a decir verdad, me parece que mi tiempo no ha de ser desperdiciado en semejante empresa, y recuerdo ese poema de Pessoa que comienza diciendo: "¡Ay, qué placer no cumplir un deber!".

A todo esto, como es temprano y Maruja y Luisa aún no han desayunado, las acompaño a una cafetería. Luego del café con tostadas, Luisa, que es abogada, le explica a su mamá en cuánto se va a incrementar su pensión al quedarse viuda. Y en esto, inesperadamente, llega Pedro diciendo, demacrado y alterado:

–¡José se ha levantado del ataúd! Al parecer había sufrido, después de beber más de la cuenta, un ataque de catalepsia tan profundo que lo habían dado por muerto.

Al instante pienso: "¡Ay, que placer no cumplir un deber!". Pero Maruja casi se desmaya del susto. En cuanto se recupera le digo lo que debí decirle hace más cincuenta años: ¡Que la amo con locura, que es el amor de mi vida! Además, que en cuanto se divorcie me gustaría casarme con ella.

miércoles, 20 de julio de 2022

Instrumentos de la orquesta

 

INSTRUMENTOS DE LA ORQUESTA


Canta la cigarra,

canta una romanza

con voz de soprano,

mientras que la hormiga,

que es su gran amiga,

afina el piano.


Toca la flauta la rana,

y la ardilla su flautín;

ensayan por la mañana

con el mono y su violín.


La trompeta, ¡qué bien suena!,

y el fagot y el clarinete;

los tocan una gacela,

un delfín y un salmonete.


La tuba, que es tan grandona,

y la trompa, redondita,

las tocan doña leona

y su amiga, la burrita.


La joven gorila

tocando la lira

es todo un primor,

que arrastra el sentido

a un mundo perdido,

poblado de amor.


Y la orangutana

en esta mañana

absortos nos deja,

pues tocando el arpa

acordes abarca

de pura belleza.


El trombón de varas suena.

Lo toca Pepa, la hiena,

muy artista y muy apuesta,

además de muy querida

por ser alegre y festiva

después de echarse la siesta.


Toca muy bien la viola,

Pepita, la bella loba;

y en noches de luna llena

aúlla que es un primor,

para llamar a su amor

e ir con él a la verbena.


Escuchar el violonchelo,

si lo toca la elefanta,

siempre fue mi gran anhelo;

pues sé muy bien que su son

todos los males espanta

y alegra mi corazón.



lunes, 18 de julio de 2022

Romance de Ciencia Ficción


Otrora, en una misión,

llegué al planeta Plutón

y encontré a una plutonisa

que aunque no era una poetisa

me compuso una canción.


No me pasó inadvertido

el ser tan bien recibido

por tan gentil plutoniana,

y cómo, de buena gana,

sin habérselo pedido


me prestó gran atención,

o cómo en su condición

de artista y compositora

me compuso en buena hora

la más hermosa canción;


que solo un pero tenía,

por no saber qué decía

la letra de la tonada.

Algo que casi me enfada

porque ansioso suponía


que era querido y amado,

pretendido y codiciado

por tan bella extraterrestre,

en aquel planeta agreste

y tan poco visitado.


Mas todo fue un craso error,

pues descubrí con pavor

que mi destino fatal,

luego de un canto ritual

danzado al son del tambor,


era el ser fagocitado

sin piedad ni compasión,

con deleite y con fruición,

luego de haber sido asado

en un horno de carbón.


Y cuando ya sin salida

me encamino hacia la muerte,

un brusco golpe de suerte

consigue darme la vida.


Suena la alarma avisando:

¡¡Llegan naves tritonianas,

que junto a tropas marcianas

la ciudad están cercado!!


Son los saurios de Tritón,

fuertemente armados

y enemigos declarados

de las huestes de Plutón.


Llegan también a luchar

cuatro legiones marcianas,

que a las hordas plutonianas

tienen cuentas que ajustar.


Con espadas luminosas

y con fusiles de rayos

ponen en fuga a los malos

las vanguardias victoriosas.


La comandante marciana

al día siguiente me cita;

a su planeta me invita

y acepto de buena gana.


Doy las gracias con pasión,

pues hubiera sido asado

si no me hubiesen salvado

con su oportuna invasión.


Y después de aquel espanto,

luego de a Marte llegar,

sueño al fin con encontrar

un amor lleno de encanto.


Eso al fin aconteció,

pues conocí a una marciana

que en cuanto apenas me vio

ya de mí se enamoró

y de tenerme, se ufana.


De color verde es mi Amor,

canta como un ruiseñor.

Son graciosas, son bonitas,

y sustentan una flor

sus brillantes antenitas.


Mas de tanto ser amado

ando un poco desvelado:

es pasional y obstinada,

ama con mucho entusiasmo

y sólo alcanza el orgasmo

a las seis de la mañana.


el cristal del sueño

En el cristal del sueño se refleja una vida imprevista e impensada. Todo es posible y el amor es un susurro de ilusión que el despertar arre...